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Trastornos del espectro autista

El sistema EC está intrínsecamente ligado a los trastornos del espectro autista.

Durante los últimos años, se ha reunido un conjunto importante de investigaciones que estudian la relación entre el sistema endocannabinoide y los TEA. Se ha demostrado que los receptores CB1 están más concentrados en áreas del cerebro que se cree que son disfuncionales en los casos de autismo, concretamente el cerebelo, el hipocampo y los ganglios basales (Bauman and Kemper 2005,Courchesne et al. 2007).

Los receptores CB1 se concentran en el cerebelo y el hipocampo, que también se relaciona con los TEA – Sensi Seeds Blog Los receptores CB1 se concentran en el cerebelo y el hipocampo, que también se relaciona con los TEA (© PinkPersimon)

Conforme se desarrolla el feto humano, los receptores CB1 y sus endocannabinoides relacionados desempeñan un papel fundamental en la diferenciación neuronal y en la migración axonal (Fride et al. 2009), procesos fundamentales para el desarrollo neurológico normal. Además, estudios recientes sugieren que los receptores CB1 son responsables de definir el posicionamiento de la propia sinapsis (Harkany et al. 2008). Por lo tanto, se sugiere que la activación de los receptores CB1 en la infancia podría desencadenar TEA al interrumpir el desarrollo normal del cerebro.

El papel de los receptores CB2 en los TEA

Sin embargo, los receptores CB2 también desempeñan un posible papel en el autismo. Se ha demostrado que los agonistas del receptor CB2 disminuyen la proporción en la que ciertas células inmunitarias importantes, conocidas como monocitos, migran a través del endotelio – la fina capa de células que separa el sistema circulatorio de los tejidos y órganos (Rajesh et al. 2007). Los monocitos son uno de los tipos de células clave relacionados con el sistema inmunológico, y la interrupción de su desarrollo y funcionamiento ha estado implicado en el desarrollo de TEA en varias ocasiones (Jyonouchi et al. 2014, Entstrom et al. 2010).

En un estudio reciente (Siniscalo et al. 2013), se ha demostrado que, en los niños con autismo, aumentaban los niveles de receptores CB2 en los monocitos, mientras que los niveles de receptores CB1 y de la amida hidrolasa de ácidos grasos (FAAH), molécula responsable de la degradación de la anandamida, no cambiaban.

El papel del acetaminofén/paracetamol en el desarrollo del autismo

Existen pruebas que sugieren que los TEA, en realidad, podrían activarse en los niños mediante el uso de paracetamol (acetaminofén), del que se cree que ejerce sus efectos analgésicos al actuar sobre los receptores cannabinoides.

El acetaminofén se desacetila en el sistema nervioso central al compuesto p-aminofenol, que a su vez reacciona con el ácido araquidónico (catalizado por FAAH). Esta reacción produce el compuesto N-arachidonoilfenolamina (AM404), que inhibe la absorción celular de la anandamida. Como resultado, los niveles de anandamida aumentan y producen un efecto analgésico.

El sistema endocannabinoide es imprescindible para el correcto desarrollo de las redes neuronales, y si se altera puede causar trastornos neurológicos como los TEA – Sensi Seeds Blog El sistema endocannabinoide es imprescindible para el correcto desarrollo de las redes neuronales, y si se altera puede causar trastornos neurológicos como los TEA (© MikeBlogs)

Además, se ha demostrado que bloquear los receptores CB1 con antagonistas impide completamente el efecto analgésico del paracetamol. Por lo tanto, ahora se sabe que el paracetamol ejerce sus efectos a través de la degradación a AM404 y la activación de los receptores CB1, aunque por lo menos un estudio ha indicado que AM404 ejerce sus efectos a través de los receptores CB1, CB2, y TRPV1 juntos.

Se ha sugerido que el uso de acetaminofén en la primera infancia puede conducir al desarrollo de autismo al interrumpir el desarrollo inmunológico normal (Torres 2003). Los niños que tienen menos capacidad para metabolizar el paracetamol, por lo tanto, pueden correr un mayor riesgo de desarrollar autismo, ya que en la sangre se presentaran niveles más altos del compuesto durante períodos más largos.

¿Podría la polémica vacuna triple vírica (SPR) estar relacionada con el uso del paracetamol?

De hecho, se dispone de una cantidad considerable de evidencias que indican que los niños que experimentan fiebre presentan menos síntomas, y menos graves, de autismo que en circunstancias normales (Curran et al. 2007). Además, la activación de los receptores CB1 causa una disminución de la temperatura corporal, además de proporcionar un efecto analgésico (Fraga et al. 2009).

Curiosamente, como se sabe que la vacuna triple viral causa fiebre leve en algunos niños a los que se les administra, se ha sugerido (Schutlz 2010) que un detonante del desarrollo del autismo es, de hecho, el acetaminofén, comúnmente utilizado para tratar los síntomas de la fiebre, en lugar de la propia vacuna. De hecho, tener fiebre puede resultar útil para el desarrollo inmunológico normal de un niño, y puede que la interrupción de este proceso con los agonistas de los receptores CB1 aumente el riesgo de desarrollar autismo. Sin embargo, esta hipótesis no se ha comprobado hasta la fecha.

La posible función del sistema de señalización de dopamina en los TEA

Un estudio de caso (Dratcu et al. 2007) describe la historia de un hombre de mediana edad al que previamente se había diagnosticado esquizofrenia y que, debido a sus síntomas psicóticos, es admitido en una unidad psiquiátrica aguda, donde por primera vez en su vida se le diagnostica síndrome de Asperger. La esquizofrenia y el síndrome de Asperger tienen muchas características en común y, por ese motivo, suelen confundirse.

Los monocitos son células inmunes esenciales reguladas por los receptores CB2. Se cree que la disfunción de los monocitos es un factor que contribuye a los TEA – Los monocitos son células inmunes esenciales reguladas por los receptores CB2. Se cree que la disfunción de los monocitos es un factor que contribuye a los TEA (© hasor)

Después del tratamiento con el fármaco antipsicótico aripiprazol, los síntomas de Asperger mejoraron significativamente. El aripiprazol es un agonista parcial de los receptores D2 de dopamina, y hay evidencias sustanciales que demuestran que la disfunción de la dopamina interviene, de manera fundamental, en la esquizofrenia y en el síndrome de Asperger.

Parece que la anandamida puede desempeñar una función en este proceso. Se sabe que la anandamida juega un papel en la señalización dopaminérgica, aunque el mecanismo exacto no ha sido dilucidado con precisión. Sin embargo, los estudios existentes (que figuran en la extensa revisión, Beltramo et al. 2000) indican que una de las muchas funciones de la anandamida en el SNC puede ser modular la actividad psicomotora y social, principalmente, facilitada por los receptores D2 de dopamina.

¿Qué papel juega la genética en el desarrollo de los TEA?

Anteriormente se creía que la proporción de los casos de autismo atribuibles a factores genéticos era tan alta como el 90%. Actualmente, se considera que se trata de una estimación excesiva, debido a los estudios de gemelos deficientemente diseñados, y que la proporción hereditaria real del autismo es de alrededor del 30%.

Una forma de autismo, el síndrome de X frágil, es la causa monogénica más común (es decir, causada por una mutación de un solo gen o cromosoma) del autismo hereditario, y lo produce la inactivación del gen FMR1, que es responsable de la producción de la proteína FMR. Se sabe que el sistema endocannabinoide está implicado en la regulación de la función cognitiva, la ansiedad, la percepción del dolor, la propensión a sufrir ataques, y la plasticidad sináptica (la capacidad de las sinapsis para fortalecerse o debilitarse en función de su nivel de actividad), y todos estos procesos se ven afectados en el X frágil.

Un estudio (Busquets-Garcia et al. 2013) que ha investigado el papel del sistema de EC en ratones machos criados sin gen FMR1 descubrió que el bloqueo de los receptores CB1 normalizaba el daño cognitivo, la sensibilidad al dolor, y la propensión a sufrir ataques, mientras que el bloqueo de los receptores CB2 normalizaba los niveles de ansiedad.

Entonces, ¿cómo podría beneficiar esto a los TEA?

Durante las últimas semanas, se ha hablado mucho de la reciente decisión del comité del Michigan Medical Marijuana Review de aprobar el uso de cannabis con los TEA, aunque la decisión final ahora recae en el Departamento de Licencias y Asuntos Regulatorios, que debe emitir su fallo a finales octubre.

El paracetamol (acetaminofén) actúa indirectamente sobre los receptores cannabinoides, e incluso puede ser un desencadenante de TEA si se administra a niños, El paracetamol (acetaminofén) actúa indirectamente sobre los receptores cannabinoides, e incluso puede ser un desencadenante de TEA si se administra a niños (© Sam-Cat)

Hay varios ejemplos anecdóticos de niños cuyos síntomas del autismo han mejorado con el uso de cannabis medicinal, por ejemplo, un niño de 9 años de edad con autismo grave llamado Kalel Santiago, del que recientemente se ha informado que ha pronunciado sus primeras palabras después de recibir tratamiento con una extracción de cannabis con un alto contenido en CDB. Al igual que con la epilepsia, parece que la mayoría de los padres que administran cannabis a sus hijos autistas están utilizando aceites con un alto contenido en CDB, al parecer con resultados positivos. Si la activación de los receptores cannabinoides durante el desarrollo del niño es una causa subyacente de los TEA, es lógico pensar que la administración de antagonistas como el CDB anularía este efecto.

Sin embargo, también existe, por lo menos, un informe de niños autistas que han experimentado un alivio más importante de los síntomas cuando se utilizan el THC y el CBD juntos. A partir de los informes existentes, los niños que parecen beneficiarse de las proporciones de THC más altas son los que sufren epilepsia y TEA. También hay un estudio de caso de un niño autista de seis años de edad, cuyos síntomas mejoraron, notablemente, al recibir tratamiento con dronabinol, el análogo sintético del THC.

Es importante destacar que estos resultados son anecdóticos, no confirmados por pruebas empíricas rigurosas que garanticen que ningún otro factor sea responsable del efecto aparente y, por lo tanto, no es suficiente para que la mayoría de los médicos se sientan cómodos recomendando a los niños productos a base de cannabis medicinal con un alto contenido en THC, sobre todo cuando persiste la preocupación sobre el efecto del THC en el cerebro en desarrollo. Además, los diferentes tipos de autismo pueden responder de manera diferente a la administración de THC, y es necesario seguir investigando para determinar exactamente cuáles podrían ser esas respuestas.

A medida que se intensifica la investigación en esta área de la neurociencia, vamos a ver, sin duda, el desarrollo de terapias específicas para el tratamiento de los síntomas de los TEA en niños en desarrollo, en un intento de evitar que la gravedad de la enfermedad aumente e incluso revertir el daño neurológico existente. También es probable que podamos desarrollar terapias específicas que permitan a los adultos diagnosticados con TEA vivir una vida normal o, por lo menos, mejorar de forma importante su calidad de vida.

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